Cultura y religión: Factores clave en la falta de riqueza en México

Javier Martínez Morodo

people near mexican flag

Introducción

México es un país rico en historia y diversidad cultural, con una herencia que abarca influencias indígenas, coloniales y contemporáneas. ¡Lo tenemos todo! Gastronomía, arte, diversidad en ecosistemas que nos apoyan en distintos sectores económicos como el de la agricultura y el turismo, gente trabajadora y con una gran actitud, etc.

Sin embargo, a pesar de sus abundantes recursos y su potencial económico, la falta de riqueza y la desigualdad siguen siendo problemas persistentes en la nación. Según el CONEVAL (2020), aproximadamente el 43.5% de la población mexicana vivía en situación de pobreza, y el índice de Gini en el país es de alrededor de 0.45 (World Bank, 2021), lo que indica una distribución desigual de la riqueza. Este ensayo argumenta que la cultura y la religión son factores fundamentales en la falta de riqueza en México y que su impacto debe ser analizado y abordado para lograr un crecimiento económico más equitativo y sostenible.

Cultura

La cultura y la religión han influido en la forma en que los mexicanos perciben y manejan la riqueza y el trabajo, lo que ha contribuido a la falta de riqueza en el país. Por ejemplo, en términos de cultura, las actitudes arraigadas hacia la familia y la comunidad pueden fomentar la dependencia económica y desincentivar la movilidad social (INEGI, 2019). Además, la preferencia por trabajos informales y temporales, en lugar de empleos formales y estables, puede limitar el acceso a oportunidades de crecimiento económico y bienestar. Según la OCDE (2020), aproximadamente el 56.7% de los trabajadores mexicanos se encuentran en el sector informal.

Religión

La prevalencia del catolicismo en México ha moldeado la visión de la riqueza y el éxito. El 81% de la población se identifica como católica (Pew Research Center, 2014), y la idea de que la riqueza material es menos importante que la espiritualidad y la humildad puede desincentivar la ambición económica y la búsqueda de riqueza. Además, la noción de que la pobreza y el sufrimiento son pruebas divinas puede llevar a una aceptación pasiva de la desigualdad económica y la falta de oportunidades.

A diferencia de otros países, como Estados Unidos, donde la creencia es que ellos son merecedores de riqueza financiera. Por eso, no es gratuito que ellos tengan en sus billetes de un dólar la leyenda de “In God we trust”, pues saben que el mindset que tengan va a ir directamente vinculado con su fortuna económica.

Tanto la cultura como la religión también han influido en la estructura política y social de México, lo que ha afectado el desarrollo económico del país. La herencia colonial, por ejemplo, estableció un sistema de desigualdad y concentración de la riqueza que persiste hasta el día de hoy. La jerarquía social y la discriminación, en parte arraigadas en las creencias culturales y religiosas, han limitado la movilidad social y perpetuado la pobreza (Meyer & Sherman, 2005).

La cultura y la religión desempeñan un papel crucial en la falta de riqueza en México y, por lo tanto, deben ser consideradas en cualquier estrategia para abordar la pobreza y la desigualdad económica en el país. A través de la educación, la promoción del pensamiento crítico y el fomento de valores de igualdad.

Pero no podemos esperar a que el gobierno decida actuar...

Esta es una responsabilidad de todos, es por ello que nace la Revolución de la Riqueza. Un movimiento que tiene como objetivo empoderar a las personas para que piensen y actúen con este concepto en mente y alcancen su máximo potencial. Uno por uno y con el tiempo, todos los visionarios que se unan a esta revolución crearán un efecto cascada que llevará a la región a la cima del mundo, donde siempre debimos haber estado.

Ve también: Opciones para invertir en México

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