Ser líder es un camino fascinante, pero también lleno de responsabilidades, y a menudo, muy solitario.
En el mundo de los high performers, es fácil caer en la trampa del burnout, especialmente cuando asumimos el peso de la responsabilidad de liderar.
Nadie está exento de atravesar momentos difíciles, situaciones complicadas y reveses emocionales. Las redes sociales a menudo nos muestran solo una parte de la historia, pero la realidad es que todos estamos expuestos a estos desafíos.
Este ha sido mi caso. Después de 11 intensos meses en los que me empujé al límite físico, profesional, familiar y emocionalmente, mi cuerpo comenzó a mostrar señales claras de agotamiento extremo: enfermedades, lesiones, irritabilidad y un sentimiento profundo de descontento.
Probablemente esto sea una sorpresa para muchos de ustedes, ya que a veces ni siquiera soy capaz de reconocer mi propio estado emocional.
Pero la trampa es aún más profunda: ¿cómo mostrar “debilidad” ante la familia, los colaboradores, o la comunidad? Todos dependen de ti: tu energía, tu optimismo, tu fortaleza emocional, y tu apoyo constante.
Reconocer que, a veces, debo parar es un desafío. A veces, las rutinas, los hábitos y las meditaciones no son suficientes. Necesitamos desconectar por completo, hacer una pausa y realizar una cirugía profunda, en todos los sentidos.
Eso fue exactamente lo que experimenté durante los últimos días en SHA México, un detox total, un reset, un espacio para reconectar conmigo mismo, un apapacho al cuerpo, nuevas amistades y, sobre todo, una dosis de amor propio.
Afortunadamente, cuento con una red de apoyo increíble: mi esposa, mi directora operativa, colaboradores, grandes amigos y la comunidad que me inspira cada día. Pero al final, debemos recordar que la única persona responsable de nuestro bienestar somos nosotros mismos.
El líder cuida del líder.
Gracias a Paulina Feltrin por esta experiencia transformadora. SHA ahora será parte de mis prácticas periódicas.