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Mi mejor inversión

Javier Morodo
Esta es la insólita historia de una inversión en la que multipliqué mi dinero por 50 en 18 meses. Este es un blog que no se pueden perder…

He tenido la fortuna y capacidad de invertir por más de 20 años en proyectos que me han generado retornos extraordinarios, y si bien podría parecer suerte, en este blog les voy a explicar por qué no lo es y sobre todo les dejaré varios puntos que puedan ustedes mismos aplicar a su proceso de inversión.

Esta es la insólita historia de una inversión en la que multipliqué mi dinero por 50 en 18 meses. Este es un blog que no se pueden perder…

Contexto

Esta historia comienza hace más de 20 años cuando decidí estudiar la carrera de economía en la universidad. Esta carrera me dio las bases y modelos mentales para comprender el comportamiento de los mercados y la psicología de los seres humanos. Los conceptos de macroeconomía para comprender lo primero y de microeconomía para comprender lo segundo, se convirtieron en pilares fundamentales de mi comprensión de la realidad y por ende, de los negocios, del dinero y de las inversiones. 

Trabajé por un tiempo en Citibank y eso me ayudó a comprender los sistemas financieros y sobre todo el sistema bancario. Poco tiempo después entré a GBM, empresa que sería mi segunda casa por más de una década. Ahí comprendí todo lo que hoy sé sobre inversiones. Para mí, GBM es la mejor empresa de inversiones en México sin lugar a dudas. Conocí el análisis fundamental, comprendí las grandes metodologías de inversión como es el value investing, creado por Benjamin Graham, y popularizado por Warren Buffett. 

Comenzando a invertir

Tuve la oportunidad de comenzar a invertir y de estar muy cerca de las mentes más brillantes y sabias de los mercados financieros en la región. Tuve grandes mentores y se presentaron grandes oportunidades en los mercados gracias a la coyuntura de la crisis global financiera de 2008-2009 en dónde los mercados financieros bajaron más de 50% en un par de meses. Se dio la mezcla perfecta para aplicar muchos de estos conceptos y con la guía y dirección de mis mentores y a través de las oportunidades que ellos veían, pude hacer grandes inversiones en empresas como:

  • Mexichem (ahora Orbia) que pasó de estar en 2009 en menos de $9 pesos a más de $35 en 2010
  • Grupo México que pasó de estar en menos de $8 pesos en 2009 a más de $50 en 2010
  • Comerci (ahora Lacomer) que pasó de estar en $0.30 en 2009 debido a un proceso de reestructura a más de $10 pesos en 2011.

Estas por nombrar simplemente algunas e ilustrar el proceso, la mentalidad y las agallas que se requieren para generar grandes retornos. Afortunada y desafortunadamente mi patrimonio en ese entonces era muy pequeño. Afortunadamente por que la volatilidad en esos momentos era brutal y controlar las emociones y el sentimiento de poner en riesgo o perder tu dinero es macabro. Desafortunado porque esos son los momentos en dónde se hacen las grandes fortunas, y si empiezas con menos fichas, claramente es más complicado. 

Viéndolo en perspectiva, no pudo haber un mejor “set-up” para aprender a invertir, fue una maestría en un par de años. Recuerdo muy bien a mis mentores explicándome sus tesis de inversión y como desde su experiencia eran los mejores momentos para invertir. Cuando todos estaban aterrados, ellos estaban emocionados. Esto ya lo habían visto varias veces en la historia y estaban listos para salir de cacería. Bien dice Warren Buffett, “se avaricioso cuando otros tengan miedo y ten miedo cuando otros sean avariciosos”. 

Otro de los temas más complicados es tener la paciencia y no vender, sobre todo cuando en un par de días has generado retornos extraordinarios. Vendí muchas veces, la gran mayoría me arrepentí y volví a comprar mucho más caro, en algunas acerté. Inclusive comencé a hacer trading, comprando y vendiendo acciones, comencé a estudiar el análisis técnico, el análisis cuantitativo. Comprendí que a través de las gráficas puedes “intuir” el comportamiento de las masas, comprendí la función de los promedios móviles, de los osciladores, los indicadores de DeMark y muchos otros más. Construí modelos, comencé a operar de manera programática. 

Por momentos me fue bien, la bolsa mexicana era muy ineficiente hace 10 años y había mucha oportunidad de hacer arbitraje. Todo esto me ayudó mucho a crear mejores productos de inversión a través de la tecnología. Pero los mercados tienden hacia la eficiencia y poco a poco con la entrada de más participantes se fueron cerrando esas oportunidades de arbitraje y se fue profesionalizando el mercado. 

Poco a poco comencé a comprender desde la práctica que el “trading” es una mala estrategia de inversión. Los costos transaccionales y la competitividad del mercado, hacen que sea un juego de suma negativa. Hay varios estudios que estiman que más del 97% de los traders pierden dinero. Hacer trading es más cercano a hacer apuestas que a invertir. Es muy divertido, pero es un juego perdedor. Si te gusta hacer trading por la adrenalina, por la idea de “ganarle al mercado”, por la emoción, por el reto, está bien, nada más toma en cuenta que la probabilidad de ganar dinero es baja y que al igual que Las Vegas la casa siempre gana. 

Los mejores aliados de las inversiones, no son la suspicacia y la impulsividad, son el interés compuesto y el largo plazo. Bien dice que lo importante es “time in the market and not timing the market”. Sútil pero gran diferencia. Warren Buffett ha generado el 99% de su patrimonio después de los 50 años. Siempre le recuerda al mundo que él llegó a ser la persona más rica del mundo no por su capacidad intelectual, sino por su longevidad. Comenzó a invertir a los 13 años y hoy tiene 93, ¡80 años de interés compuesto ininterrumpido!

En 2016 se presentó uno de los mayores retos de mi carrera profesional. Me eligieron como el CEO del asset manager de GBM. A mis 31 años, me encargaron la responsabilidad de liderar el gestor de inversiones de la empresa que administraba en su momento más de $5 mil millones de dólares. Fue un gran reto en el que logramos transformar el negocio y a través de esta transformación yo también aprendí muchos de los fundamentos de la gestión profesional de las inversiones. La gente no aprende viendo, aprende haciendo. Me tocó vivirlo de primera mano. Fueron un par de años muy formativos. 

Durante todo este proceso en GBM, comprendí todas las lecciones sobre inversiones que se puedan imaginar. Tienen al equipo más experimentado y talentoso de toda la industria. Pero si algo aprendí sobre todas las cosas, es que las inversiones tienen poco que ver con números y mucho que ver con el comportamiento del ser humano. Para ser un mejor inversionista es mejor aprender sobre filosofía, sobre sociología, sobre antropología y sobre psicología que sobre finanzas. Las verdaderas oportunidades asimétricas se presentan en los cambios de paradigmas, y para comprender estos puntos de inflexión, debes de comprender al ser humano en su totalidad. 

Entering the crypto matrix 

GBM confió en mí para desarrollar todos sus productos digitales cuando yo apenas tenía 25 años, siempre estaré agradecido por esa oportunidad y voto de confianza. Esto me obligó a comprender la tecnología a profundidad y con el tiempo mi curiosidad intelectual por la misma fue creciendo. En 2011 escuché por primera vez el término Bitcoin en el contexto de un mecanismo de pago para la deepweb conocida como Silkroad. Sin duda no fue la mejor carta de presentación, pero había algo misterioso e intrigante sobre esta tecnología que era una herramienta suficientemente poderosa como para poder ser usada en el inframundo. Algo de valioso tenía que tener. 

Fue hasta el 2013 que me animé a comprar mi primer Bitcoin. Una vez decidido, lo más difícil fue encontrar cómo hacerlo. En México en ese entonces, no había plataformas para comprar Bitcoins de manera certera y segura. Terminé comprando mi primer BItcoin a finales del 2013 en Coinbase con la cuenta de mi cuñada que vivía en Estados Unidos y pudo abrir una cuenta en el exchange que solo operaba en ese país. Mi primer Bitcoin lo compre en cerca de $100 dólares. 

Las críticas sobre mi decisión no se hicieron esperar y pronto toda la gente a mi alrededor me atacaba con burlas sobre esta decisión. Es un ponzi, es un fraude, no hace sentido. Pero mi curiosidad iba más allá, había algo especial sobre este concepto que desde el día uno captó toda mi atención. Gran parte de mi decisión para invertir en Bitcoin, era entrar al rabbithole de esta fascinante tecnología que estaba naciendo. Otro de los grandes aprendizajes de estos momentos fue observar el fervor de los ataques hacia este tipo de fenómenos. La reflexión aquí es que entre más alto sea el disgusto, el enojo, el ataque, también más grande es el miedo, y por ende, la oportunidad de una verdadera disrupción del status quo y junto con ella, un cambio de paradigma. 

En los siguientes meses comprendí la verdadera volatilidad de este naciente activo, pronto se fue a más de $1,300 dólares, para luego caer súbitamente a cerca de $300 dólares después del colapso de Mt Gox, uno de los más grandes capítulos de la corta historia de Bitcoin. 

Lejos de perder la fe por este activo, comencé a involucrarme más, a entrar en las comunidades. Al poco tiempo conocí a Pablo Gonzales y Daniel Vogel, fundadores de Bitso en un hackathon que organizaron y en el cuál regalaron un par de Bitcoins en dinámicas para apoyar a la naciente comunidad de crypto en México. Desde entonces desarrollamos una buena amistad. Ellos estaban por lanzar Bitso y estaban buscando capital para fondear su proyecto. En ese entonces buscaban $1 millón de dólares por el 10% de la empresa. Desafortunadamente no participé, hubiera sido una gran inversión. El universo funciona de maneras poco ortodoxas, terminaría invirtiendo en la empresa en 2017, y entrando a Bitso como Chief Product Officer en 2021 luego de convertirse en unicornio.

Crypto 2.0

Fui de los primeros usuarios de Bitso en México, y tan pronto lanzaron Ethereum que era en 2014 la nueva sensación en la industria de crypto, fue que compré mis primeros ETH en cerca de $4 dólares. La volatilidad persistía y Ethereum viviría un capitulo oscuro temprano en su historia con el hack del primero DAO que había levantado más de $150 millones de dólares en uno de los ICOs más esperados en la industria. El precio en este evento cayó 50% pasando de $20 a $10 dólares en un par de días por la incertidumbre que se generó y por la decisión controversial de Vitalik Buterin, líder de la comunidad de desarrolladores de bifurcar la red y eliminar la transacción. 

La innovación que trajo consigo Ethereum fue muy tangible y palpable. A través de los contratos inteligentes que proveé la tecnología y la red, se generaron múltiples coyunturas que atrajeron capital y talento a la industria, comenzando por el bull market del 2017 impulsado por la manía de los ICOs.

2017 fue el año en dónde crypto se volvió mainstream, todo el mundo ya hablaba de este fenómeno, el valor de capitalización de Bitcoin y Ethereum pasó los $100 mil millones de dólares y todas las instituciones financieras lo tenían en el radar. Fue entonces donde llegó el momento de aplicar muchos de los conceptos aprendidos en GBM sobre los primeros principios de las inversiones y ponerlos en práctica. 

Analizando la industria, comprendí que había una gran asimetría de acceso e información, debido a la concentración de talento y la baja regulación de la industria. Por lo mismo, junto con colegas, decidimos crear un fondo de crypto que invirtiera en los mejores managers de la industria. Para esto recurrí a Daniel Vogel, quién me platicó que un gran amigo suyo estaba comenzando el primer fondo institucional de crypto en la región. Su nombre: Allan Cassis. Allan estaba creando Lvna Capital. Fue entonces que conocí a un gran amigo y ahora socio en un nuevo fondo que lanzaremos pronto. 

Refinando el proceso 

La historia de Allan, su capacidad e inteligencia me cautivaron. Nuestra relación fue un amor a primera vista, además de ser un gran profesional es un extraordinario ser humano. Allan después de haber estudiado en Columbia matemáticas aplicadas, trabajó en banca de inversión, hasta que se fue a hacer su MBA a Harvard, lugar donde conoció a Daniel Vogel a quien apodaban en la maestría “the Bitcoin guy”. Pronto se convirtieron en amigos y de ahí Allan comenzó a comprender esta tecnología. Ambos entraron al ICO de Ethereum en el cual compraron ETH en centavos de dólar. Allan nunca volvería a ver las finanzas igual y pronto su pasión lo llevó a crear Lvna.Poco tiempo después de conocerlo, Allanl me invitó a formar parte del Board of Advisors de Lvna y nuestra relación profesional comenzó. 

Lvna fue uno de los 5 fondos en los que decidimos invertir nuestro capital. Entre los otros fondos estaban Polychain de Olaf Carlson-Wee, para mi uno de los personajes de la industria más relevantes, y también otros fondos como Multichain y Blocktower.

El fondo lo lanzamos en noviembre de 2017, cerca del pico de ese periodo de manía en la industria. En diciembre de ese mismo año, Bitcoin tocó brevemente su máximo cercano a los $20 mil dólares, para luego derrumbarse a lo largo del 2018. El fondo llegó a ir casi 70% abajo. Si bien tengo que confesar que fueron momentos difíciles, siempre hubo apoyo por parte de los inversionistas que creyeron en el proyecto, La tesis estaba intacta, simplemente el mercado nos había dado un trago amargo. 

Pasó el 2018, luego el 2019 y llegamos al 2020. El año en que todo cambió. Cambió para la humanidad por la pandemia de COVID y para todo lo referente a la digitalización y la tecnología. Durante todo 2020 y 2021 la manía en los mercados, impulsado por las bajas tasas de interés y los estímulos económicos entró a escena. Bitcoin comenzó la carga y pronto, Ethereum y el mercado siguieron. 

Surgieron nuevas industrias enteras dentro de crypto como DeFI y los NFTs, pronto ambas valían decenas de miles de dólares. Una oleada de capital y de talento entró a la industria y con ello los proyectos y las valuaciones se fueron al techo. La experiencia de muchos mentores y asesores del fondo que habíamos lanzado nos sugirió comenzar a tomar utilidades. El fondo había pasado de estar 70% abajo, a realizar 13 veces el dinero total del fondo en un par de años. Algo insólito y nunca antes visto para ninguno de nuestros inversionistas experimentados. Nuevamente siguiendo las sabías palabras de Buffett, al ver tanta avaricia, comenzamos a desinvertir el fondo para tomar utilidades, por “suerte” fue en un gran momento. 

Entrando a la avalancha 

Mientras todo esto sucedía, a mediados de 2020, se estaba cocinando la que hasta la fecha ha sido mi mejor inversión. Allan había estado en platicas con el equipo de una innovadora red llamada Avalanche que estaba en el proceso de levantar su última ronda institucional y lanzar su ICO a la comunidad. Gracias al “insight” y cercanía de Allan con el equipo de Avalanche pudimos entrar a la ronda institucional y luego también al ICO. 

El precio del ICO fue de $0.50 centavos, y a los pocos meses ya estaba cotizando por encima de los $3 dólares. Un rendimiento de 500% en un par de meses es algo totalmente anormal, pero la valuación de AVAX (su token) era una fracción de la valuación de su competencia (Solana, Cardano y el mismo Ethereum). En 2021 los mercados explotaron, los precios subieron de manera precipitada y luego de un vaivén, el valor de AVAX ¡llegó a los $135 dólares! A esos niveles había hecho 270 veces mi inversión inicial. 

Si bien el interés compuesto es fundamental en el juego de las inversiones, la gestión de riesgo o risk management es su primo hermano. Las claves para crear riqueza son muy distintas a las claves para preservarla. En el juego de preservación, la gestión del riesgo es primordial. Por ello y por experiencias previas, fui vendiendo estratégicamente tranches de mi posición en el token de manera periódica, haciendo un de-risking y dejando una participación relevante al upside de la inversión. 

Hoy el token cotiza cerca de los $10 dólares y si bien la bajada también ha sido súbita, yo he podido capitalizar más de 50 veces el valor de mi inversión inicial en un periodo de un par de años. Con una TIR de más de 2,000%. Impresionante, ¿no crees?

Habilidad > Suerte 

Cuando la gente escucha que alguien hizo 10, 20, 50 veces su dinero; es fácil y hasta lógico atribuir a la suerte. Muchos podrán decir que esta inversión tuvo un gran componente de suerte, y si bien es un tema subjetivo, yo creo todo lo contrario. 

Para mi la suerte no existe, la suerte se crea. La suerte para mi es la intersección de las oportunidades y las habilidades. Una buena analogía que me gusta usar aquí es el Surf. Para poder surfear la ola más grande del mundo, claro que la ola tiene que pasar, ese es el componente aleatorio -la oportunidad-, pero también tienes que tener la capacidad y las agallas para lanzarte y surfearla. 

Cuando un bateador tiene múltiples homeruns, ya no es suerte es una habilidad. Lo mismo sucede en las inversiones, grandes inversionistas como Peter Lynch de Fidelity investments que generaron retornos de 30% por más de una década, otros como Fred Wilson (al que por cierto le gusta mucho la industria crypto) de Union Square Ventures que ha generado retornos por encima del 50% en un par de décadas y finalmente Jim Simons que a través de Renaissance Technologies ha generado 66% anual compuesto durante tres décadas, a través de la cuál él mismo a amasado una fortuna de más de $28 mil millones de dólares. Estos 3 ejemplos no son ejemplos fortuitos, son ejemplos de maestros que han comprendido y dominado el arte de invertir. 

No pretendo compararme ni mucho menos con ellos, estoy a años luz. Pero tampoco he tenido suerte, he trabajado en aprender y adaptar los skills necesarios para invertir en estas oportunidades, razón por la cuál he podido generar retornos extraordinarios de manera repetida. Hoy tengo varias inversiones en la mira, algunas invertidas y otras en proceso, que creo que se pueden convertir en el siguiente AVAX. Si bien no sé si tendrán ese éxito, si sé que si me guío por los mismos principios que me llevaron a esta inversión, seguramente se presentará la oportunidad nuevamente. 

Principios de inversión:

  • Los verdaderos homeruns son multifactoriales, no se pueden predecir únicamente en una hoja de excel, debes de comprender los primeros principios y comprender al ser humano para poder predecir estos movimientos y participar en las inversiones que lo impulsen. 
  • Es clave el interés compuesto, no solo en el rendimiento, sino en el conocimiento, en las relaciones, en la comprensión de la psicología humana y de los mercados financieros, de la tech, etc…
  • El principal drive es la curiosidad y la obsesión, nada tiene más poder que alguien obsesionado con algo, ese “edge” que te da es un superpoder, siempre estás adelante. 
  • Las relaciones humanas son un factor determinante, si no hubiera trabajado en GBM, nunca hubiera dominado las inversiones. Si no hubiera conocido a Vogel, no hubiera conocido a Allan, no hubiera invertido en AVAX.
  • Si hay consenso en las inversiones, estas van a tender a la media. Solo hay homeruns en donde no hay consenso. Si todo el mundo cree que una inversión es buena, es probable que esa inversión no sea tan buena, ya que el mercado ya está descontando la perspectiva de la gente. Por contra, cuando no hay consenso, por definición el activo está mal “priceado” o mal valuado. Ahí es donde se dan los retornos exponenciales.
  • La asimetría es la madre de todas las inversiones (y también de todas las decisiones). Tienes que dominar este concepto en todos los ámbitos si quieres ganar el juego del dinero. 
  • Crear y preservar dinero son juegos distintos, en el primero hay que tomar mucho riesgo y concentrarse, en el segundo es clave la diversificación y risk management.
  • La paciencia y el largo plazo son claves. 

Por último, te dejo esta reflexión…

Al escribir este blog veo que hoy todo hace sentido, que cada paso fue estratégico en llegar a esta inversión. Pero ni el más grande estratega hubiera podido recrear esta historia que me llevó a participar en AVAX. 

Los puntos se conectan de atrás para adelante. 

Lo único que queda es confiar en tu instinto, curiosidad, obsesión y relaciones humanas. Pensar en primeros principios, en segundas derivadas, contemplar el comportamiento humano. Usar el interés compuesto, actuar con paciencia y con una visión de largo plazo.

Solo así conviertes la suerte en habilidad. Always play the long game…

See you in the future. 

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